
Una tarde me tome la molestia de surcar mi vista al cielo
Una brisa acompaño mis brazos, como un novelista me dedique a contemplar el mar
Mis ojos tuvieron ganas de disparar la furtiva lágrima y una orquídea robo mi atención,
Aniquilado estoy ante la majestuosa belleza del mar
La arena roza los pies levemente
Y aquí este humano replica a su corazón buscando consuelo…
Poco a poco fui descubriendo la calidez que me embarga
Hoy se acaba la prisión, encontré mi redención
Cierro mis ojos y busco a Dios en mi corazón
Quiero habilitar el ascensor a su paraíso al reino prometido
No se que pasa con mis hermanos que buscan a Dios en las nubes o bajo el mar
Algunos emprenden el rumbo al Tíbet, otros se lanzan a la luna
Alucinan y no ven a Dios en su máxima expresión habitante de su alma
El tibio resplandor rojizo engalana la noche
Solo aquí con cada corazonada siento la inundación en mi
Pedro no lo cuenta, Juan en la esquina lo oculta
Pablo en su desdicha corre al bar, y marcos toma el taxi a la catedral
Lo que mas lamento es que muchos buscamos en la prisión a Dios
Un risueño ruiseñor me invita con su encanto a ver a Dios ante mí
La risa, el llanto, la nostalgia, se unieron para dar encanto al ser humano
Abajo la cadena arriba la independencia grita por allá el vendedor
Tengo que andar con cuidado para no caer en la falsedad del agónico día
El jerarca rosa la avenida con el blindado, el teme a la rebelión
El mendigo clama la limosna y la elegante dama posa ante el
Y allá en el fondo del corazón comienza mi plegaria a susurrar
Las piedras son el aposento en esta noche en vela
Donde busco acceder a mi Dios que reposa en mí y justo al frente día y noche
Pero que la colapsada sociedad lo ha suicidado y lo ha colocado en la cima perecedera
Por olvidar las pequeñas cosas deje botado a ese gran creador
Por andar corriendo en busca de la fría fama
El cielo se enaltece y la tierra sufre, así presagia el pastor en su locución
Hoy me fijo en mi mirada y encuentro la huella de un hombre noble
Los altercados de cada mañana los dejo atrás en la cuenta de ahorros del pasado
Por atreverme a dirigir mi atención a mi alma he llegado a la dicha
De conocer la sucursal de Dios fiel habitante en mi
